Install this theme
Curiosa

Estás tan lejos que ya solo puedo verte en mis sueños.

Había vuelto el sol.

Te encontré al salir de la facultad. Allí estabas tú una vez más, radiante. Con un discreto vestido de color marrón, que parecía hecho a tu medida, como una extensión de tu piel dorada por el verano. Llevabas unas enormes gafas de sol, con unos cristales de un tono ocre bastante oscuro, que ocultaban tu mirada siempre curiosa y coqueta. Estabas sentada en el suelo, apoyada sobre tus rodillas. Tus kilométricas piernas me seguían pareciendo perfectas, como siempre. Necesitabas tan poco para lucir tan elegante… Muy pocas pueden decir lo mismo.

Me recibiste con una radiante sonrisa. Una genial sonrisa que mostraba tu dulzura, tu timidez, tu ingenuidad, mientras agachabas ligeramente tu cabeza sobre tus hombros desnudos, que sobresalían majestuosamente sobre el resto de tu cuerpo bañado en marrón.

Tu pelo largo y suave, caía sobre tu espalda, prácticamente al aire, levitando ligeramente sobre la leve brisa. Siempre tan perfecta.

Alzaste tu mirada hacía mí a medida que me fui acercando mientras jugueteabas con tus dedos, trazando con el índice un círculo invisible sobre el asfalto en el que flotabas. Nuestro círculo volvía a cerrarse. Hacía ya un año que nos conocimos, y por fín volvía a verte. Te había echado tanto de menos.

Te ayudé a incorporarte agarrando de nuevo tus manos. Volvimos a estar frente a frente. No podías dejar de sonreir, y yo no podía soltarte. Nos mirábamos sin decir nada, respirando a la vez. Tan cerca uno del otro.

Sin dejar de sonreir, dejaste a un lado a tus dos compañeras de clase, y comenzamos a correr, aún sin soltarnos, hacia la casa del reloj de cuco. Prometí no soltarte nunca.

Despierto.

shoefity