Install this theme
Mampara

Todo empezó con un tortazo.

La verdad es que empezó algo antes, llevaban ya un buen rato discutiendo. Yo no les estaba prestando demasiada atención, pero justo en uno de esos fugaces vistazos pude ver el desenlace, y pude sentir la onda expansiva dentro de mí. No sé si con sorpresa, incluso algo de divertimento, o con un poco de consuelo al ver que es sencillo encontrarse gente igual de jodida.

Ella desapareció y él se fue hundiendo poco a poco en un lodazal existente sólo en su imaginación, apoyando su cuerpo contra la barra, volviéndose una sombra, y convirtiendo todo lo que le rodeaba en una especie de niebla, espesa y dorada. Era demasiado hombre como para llorar.

No pude evitar sentirme algo identificado con él, comprender perfectamente lo que le estaba pasando, pero también es cierto que era un completo desconocido y que por tanto me daba igual.

Ya hacía varias horas de eso. Me encontraba de pie, en mitad de la sala, sujetando mi cerveza como si fuese un autómata. Nada de conversación, sólo pensamientos espirales. Pude alzar la mirada y ver la mampara, separando en la altura dos mundos a millones de años luz.

A veces sola, a veces acompañada… distinas emociones en ambos sentidos. Sólo uno de los dos podía sonreír, para que el otro desesperase, y poco a poco el tiempo se iba extinguiendo. Seguí bebiendo, mientras el fuego recorría mi garganta y mi alma. Esto sólo puede traer problemas. Más problemas.

Es el último trago, antes de irme a casa.

 
  1. zapatillas posted this